Palabra y Vida - Jesucristo, Rey del Universo

Palabra y Vida - Jesucristo, Rey del Universo

La solemnidad de la Fiesta de Cristo, Rey del Universo la estableció en el calendario litúrgico el papa Pío XI el 11 de diciembre de 1925, hace cien años. Con ella acabamos el año litúrgico, recordándonos el triunfo de Cristo al final de los tiempos.

 

¿Qué es la realeza de Cristo?

Al escribir este comentario me vino a la cabeza la idea de qué piensan sobre la realeza de Cristo los que no tienen monarquía y, por lo tanto, no conocen la figura de un rey. ¿Cómo expresan que Cristo es rey los que nunca se han visto gobernados por un rey? ¿Echarán mano a los libros de historia para ver cómo vivían y como eran los reyes terrenales? ¿Viviendo en una república la imagen del rey, no estará desprestigiada? Ello me llevaba a pensar que si quiero saber cómo Cristo es Rey debo ir directamente a los evangelios y en concreto al evangelio que hoy proclamamos en la misa.

 

Rey de los Judíos

El título de rey aplicado a Cristo lo usa el evangelista san Juan, el discípulo amado, que permanece al lado de la cruz en el momento de la muerte del Señor. Ha contemplado la escena de la crucifixión. Ha podido leer el Títulus Crucis que Pilatos puso en la cruz, “este es el Rey de los Judíos”. Traspasado, coronado de espinas, clavado al madero, expirando en un suplicio no puede ser la imagen de un rey. Los líderes del pueblo, los soldados, incluso los desilusionados discípulos gritan a Jesús: “sálvate a ti mismo” para que podamos creer que eres rey. Muy pocos de todos ellos, en aquel momento, se dieron cuenta de que Jesús estaba salvando al mundo entero en un acto de supremo amor obediencia al Padre. Como el mejor de los reyes había salvado a todo su pueblo. Uno de ellos seguro que fue el apóstol Juan. Allí descubrió la realeza de Cristo.

 

¿Para qué Cristo es Rey?

Ciertamente Cristo es Rey del Universo independientemente de lo que pensemos, digamos o hagamos. Cristo es rey para que nosotros también lo seamos. Cuanto más vayamos a Cristo buscando consuelo para nuestro mundo de dolor, experimentaremos mucho más profundamente el significado de esta fiesta. Cristo es Rey cuando nosotros le colocamos en el centro de nuestra vida. La realeza de Cristo nos hace reyes porque nos trasmite la salvación. Su amor por nosotros se hace tan grande que no duda en perder su vida para que nosotros tengamos la vida eterna. ¿Quién que no sea rey será capaz de servirnos, de amarnos y de abrirnos las puertas de su reino? Seguimos necesitando de este rey para que gobierne nuestras vidas. Seguimos que este rey nos regale un tiempo de paz, de justicia y de amor.

No acabaríamos bien este comentario sino añadimos que el reinado de Cristo “no es de este mundo”. Si aspiramos a su reino no olvidemos que estamos aspirando al cielo, allí está el reino de Cristo. Merece mucho la pena que situemos a Cristo como rey de nuestra vida para que alcancemos un día formar parte de su reino.

 

José María de Valles - Delegado diocesano de Liturgia