Hablar o pensar en el verano es pensar y hablar del tiempo de vacaciones, de descanso, de ocio. Allí encontramos otro manantial para reparar y recuperar nuestras fuerzas y energías.
Sin duda alguna, para los que han trabajado. El trabajo es un deber- “el que no trabaja que no coma”, decía san Pablo a aquellos cristianos que estaban muy ocupados en no hacer nada (II Tes 3, 10-11)- y un derecho. Pero también el descanso, porque el trabajo es para el hombre, no es el hombre para el trabajo. Gracias a Dios, en esto se ha avanzado mucho; ya no se dan en nuestro entorno, si en otros, trabajos de esclavos, opresivos, que tratan al ser humano como medio para el lucro fácil e injusto, pero queda mucho por conseguir en nuestra sociedad y en otras pa