Estimado amigo: Durante varios días de este verano caluroso te he invitado a beber en los manantiales. En el último escrito te invitaba a entrar dentro de ti mismo, no ir fuera, porque en el interior del hombre habita la VERDAD. Hoy te invito no sólo a beber en ti mismo, sino también en los demás y, sobretodo, en DIOS.