Al rescate de San José
Queridos lectores, paz y bien.
En este cuarto domingo del Adviento, el evangelio nos pone en primer plano a un personaje decisivo para la historia de la Salvación, y de quien, sin embargo, no se recoge ninguna frase salida de sus labios: me refiero a San José. En efecto, a un lector común del Evangelio, José le podría parecer casi como un padre insulso de esa época, ese padre que está “también”, que ocupa un espacio y, en esencia, no mucho más.




