Dicen que las conmemoraciones pueden ser una forma de pedagogía pública pues nos permiten recordar lo que hemos sido, y así explicarnos lo que somos y lo que podemos ser; también, como en los aniversarios personales, permiten revivir los momentos gratos que hemos vivido, y esto nos ayuda crecer y ser; con las celebraciones volvemos a los momentos en que todo inició y eso nos otorga una perspectiva más amplia.