Queridos lectores, paz y bien:
Completando ya la octava de la Pascua, nos corresponde asimilar, posar y llevar a la vida este acontecimiento que, de ser experiencia de algunos, Dios quiere inspirarnos a que lo sea de muchos, para que un día, el Día del Señor, llegue a serlo de todos. La fecundidad y el crecimiento no es una cuestión de campañas de proselitismo, de proyectos humanos, sino de irradiación y encarnación. Es una cuestión de salida a la misión.