Queridos lectores, paz y bien.
Continúo glosando el lema que en nuestra diócesis pretendemos desarrollar este año: “Creando puentes. Creciendo como Iglesia sinodal y misionera”. La Iglesia no es algo acabado, completo, sino justamente en curso, en proceso hacia la meta. Por eso en Palencia, al igual que en toda la Iglesia católica, somos conscientes de que cristiano no se nace, sino que se hace (o deshace). Vuelvo a inspirarme en el documento final del Sínodo, en el n. 142: «La formación del discípulo misionero comienza con la iniciación cristiana y hunde sus raíces en ella. En la historia de cada uno está el encuentro con muchas personas y grupos o pequeñas comunidades que han contribuido a introducirnos en la relación con el Señor y en l