Queridos lectores, paz y bien.
En este Domingo de Ramos, escuchamos en nuestras comunidades cristianas el relato de la Pasión de nuestro Señor. De la mano de San Mateo, procesionamos con ramos en las manos por las calles de pueblos y ciudades representando la entrada de Jesús en Jerusalén. Los cristianos de Tierra Santa, desde el comienzo de la Iglesia, y desde el siglo XIII de la mano de la Custodia de Tierra Santa que son los frailes franciscanos, recorren físicamente los mismos lugares de Jesús en su entrada mesiánica.